Cuando ves caer a tu héroe

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En muchas películas hemos visto que lastimen o maten a alguno de nuestros héroes, como sucedió con Batman cuando le rompen la columna o en la muerte de Superman; sin embargo, en los cómics o en las películas siempre encuentran la manera de revivirlos y podamos seguir disfrutando de ellos. Pero qué pasa cuando ves caer a tu héroe en la vida real. ¿Quién es tu héroe? En mi caso mi superhéroe siempre ha sido mi padre, mi inspiración y modelo a seguir, un hombre fuerte y trabajador que siempre estaba en los buenos y malos momentos, como cuando me tuvieron que operar de emergencia por un problema gastrointestinal. Mi padre siempre parecía alguien indestructible y jamás imaginé verlo caer y de qué forma.

Tenía 23 años cuando sucedió. Mi padre había ido a trabajar con normalidad a su oficina y como mi escuela quedaba de paso, al salir decidí pasar a visitarlo. Como en el edificio donde labora ya me conocían, no pusieron ningún pero para permitirme el acceso, así que me dirigí a la oficina de mi padre y para mi sorpresa no estaba ahí, lo que me sorprendió, ya que había visto que estaban vacías las dos salas de juntas donde también podría estar. Cuando iba a entrar a la oficina escuché un fuerte ruido en los pasillos, era mi padre quien lo había provocado tras desplomarse. Cayó desmayado, así que corrí con el corazón en la mano. Mi padre estaba pálido y de inmediato llamaron al doctor de la empresa y a una ambulancia. El médico checo sus signos vitales y dijo que podía ser una descompensación alimenticia o que se la haya bajado la presión o el azúcar. Pero el diagnóstico iba a ser otro.

Cuando llegamos al hospital le realizaron varios estudios, incluso algunos los hicieron dos veces, imagino que para evitar falsos positivos. El médico nos llamó, ya estaba ahí mi madre y estábamos a la espera del diagnóstico: cáncer en pulmones. El mundo se me estaba viniendo abajo al ver a mi héroe, a mi motor tener una enfermedad que suele ser mortal. El médico nos explicó que estaba en fase 2, por lo que aún había tiempo para el tratamiento y que pudiera vivir por muchos años más, incluso podría vencerlo para siempre y llevar una vida normal. Mi padre soportó la noticia como un roble y comenzó sus quimioterapias. Llegó lo inevitable, como fue la caída del cabello y los efectos secundarios: vómitos, mareos, dolores de cabeza y cuerpo. Había veces que no quería o no podía ni levantarse y prefería no ir a trabajar para quedarse a descansar en casa. No podía verlo en ese estado, los ojos siempre se me llenaba de lágrimas, pero tuve que ser su Robin y apoyarlo, sabía que Batman saldría delante de esta.

Así lo hice, superó al cáncer por cinco años y después este volvió para ponerle fin a su vida. El fin de semana pasado, mientras veíamos Avengers, mi padre partió a un lugar mejor, dejando un gran hueco en nuestra Baticueva.