El Modo Correcto de Decidir

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Hace unos días, al estar en la construcción de uno de nuestros nuevos edificios,  estaba analizando las varillas de acero que abundan en los pilares y fundaciones de la construcción, dándome cuenta lo importante que son aquellos gigantes delgados para mantener a la coraza de la estructura en pie y sin colapsar.

La razón por la cual estas varillas previenen el derrumbe de una construcción en caso de peligro es por un fino balance entre fortaleza y flexibilidad, dos principios que por lo general, en el inconsciente colectivo no van mano a mano cuando en realidad una es la que hace a la otra, es decir, la fortaleza rígida esta destinada a quebrantarse por los matices de su propia fuerza de la misma fuerza que una flexibilidad sin fortaleza ha de quebrarse de si  o si por los matices de su propia flexibilidad.

Estos principios son también aplicables para la vida de un ser humano cuyo destino depende de las decisiones que tome y las decisiones que tome depende de la fortaleza y flexibilidad de su carácter, de la debilidad del mismo o en su defecto de la rigidez del cual este compuesto. Esto es lo que hace la toma de decisiones un sistema efectivo, constructivo o destructivo en la vida de un ser humano.

La toma de decisiones es una ciencia y es de los factores mas importantes en nuestro camino por la vida, ya que de este sistema de selección de caminos es de lo que esta hecho el destino de los hombres. Por esta razón, si es que queremos gozar de la mejor versión de nuestra vida posible,  es crucial el tener la habilidad de tomar decisiones acertadas y precisas.

Esto es particularmente importante cuando hay personas quienes dependen de nuestras decisiones.

La toma de decisiones se puede  hacer, como es bien sabido, de manera correcta o incorrecta y ambos lados de esta moneda están conformados de varios factores que conducen ya sea a un resultado favorable y prospero o a uno adverso.

Por lo general, las personas que toman malas decisiones lo hacen así por una mala evaluación de las cosas y debido a que sus decisiones son demasiado flexibles o demasiado rígidas.

Cuando una persona tiene demasiada flexibilidad en sus opiniones jamás tendrá un constancia en aquello que decida y se moverá de curso dependiendo de un sin fin de factores que se han de ignorar cuando uno ha embarcado en algún camino. Del mismo modo, una persona con una voluntad inquebrantable como el hierro generalmente termina siendo quebrado en un millón de pedazos debido a que no se adapta a condiciones imprevistas lo que lleva al desastre y a la necedad.

Por esta razón,  cuando uno toma una decisión es necesario seguir adelante con fuerza y flexibilidad, lo que significa que hay que adaptarse a una situación imprevista manteniendo nuestra brújula afinada y en curso a la misma vez.

La mejor manera de practicar la toma de decisiones es el tomar muchas de ellas todos los días.