Niños con diferencias de aprendizaje y atención ¿cómo apoya en su caso un aula escolar?

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Cuando se trata de ayudar a los niños con diferencias de aprendizaje y atención, como el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), es crucial que los niños aprendan de una manera que se alinee con lo que sus mentes y cuerpos necesitan para mantener la atención.

Las mesas y sillas escolares son importantes en este sentido ya que pueden actuar como un medio para liberar la inquietud de los niños con TDAH y otras diferencias de atención.

Esto les proporciona una forma viable de gastar su energía y mejorar los niveles de enfoque durante el día escolar.

Por ejemplo, en un aula donde los pequeños son menores de 5 años y tienen diversas barreras de desarrollo, físicas, sociales, sensoriales, emocionales e intelectuales, el clima de un aula tiene una gran influencia en la capacidad de aprendizaje del niño.

Los entornos que son demasiado estimulantes o poco estimulantes pueden afectar la capacidad del pequeño para concentrarse y mantener una sensación de vitalidad.

La hiperactividad y la pasividad pueden estar fuera del control de un niño si se relaciona con sus interacciones dentro de cierto espacio.

Desde el color de las paredes hasta la textura del piso, la altura de la puerta y el tipo de iluminación por lo que ponemos en el clima de nuestro salón de clases se ve reflejado en las respuestas de nuestros niños.

Ciertos niños son más sensibles a su entorno. Espacios sobrepoblados, iluminación excesiva en el techo, ruidos fuertes o agudos, habitaciones abarrotadas … estos son ejemplos comunes de habitaciones sobreestimuladas.

La sobreestimulación puede provocar dificultades para concentrarse, comportamientos inadaptados, evasión y ansiedad, para ello las salas multisensoriales son interesantes en este caso.

Las aulas multisensoriales consideran una terapia que adapta el clima de una habitación para que coincida con la entrada sensorial necesaria para cumplir los objetivos establecidos.

Los niños que están bajo o sobre estimulados pueden encontrar un equilibrio en estas habitaciones que proporcionan herramientas para captar los sentidos de los niños y las oportunidades de aprender a reaccionar ante los estímulos.

Los padres por supuesto están buscando en las aulas de nuestros hijos esa adaptabilidad y la expresión alentada.

Un aula de este estilo capacitará a los niños para que aprendan sobre los entornos que les gustan y los que no les gustan, dónde radican sus reacciones específicas y qué hacer si se sienten así en circunstancias futuras.

Algunos especialistas sobre este tipo de tendencias en los pequeños hacen ciertas recomendaciones para los pequeños que pueden tener síntomas de TDAH, depresión, ansiedad, etc.

Veamos a continuación algunas de ellas que pueden ser adaptadas a un entorno de aula escolar:

  • Crear un pequeño campus al tamaño del aula
  • Más atención individual
  • Descansos frecuentes y más tiempo en las tareas
  • Chequeos frecuentes con un asesor sobre el síntoma del pequeño
  • Un programa de modificación del comportamiento, donde se otorgan recompensas por conductas positivas

Como podemos observar, el ambiente de un aula escolar puede ser ese factor que ayuda a estimular el aprendizaje o puede tener exactamente el efecto contrario.